Jordai Belenguer

Viejo soldado de Takemo

Description:

Nombre: Jordai Belenguer 1310601201298.jpg
Raza: Humano
Tipo: Lord
Edad: 45

Rasgos: Pelo corto, Ojos azules, tiene una pequeña cicatriz en el labio, suele parecer un tipo duro a primera vista, pero suele ser amable con las personas de buena fe

Talentos: Táctica, Protección, Sanación, Agua

– “Hay dos tipos de personas, las bondadosas, buenas que hay que tratarlas como se merecen, pues no buscan la maldad, y los traidores, asesinos y maltratadores que hay que tratarlos como tal, una muerte de esas personas solo entristecerá su propio ego” – Jordai Belenguer

Bio:

¿Mi vida?, que os puedo contar, la vida de un soldado que ha ido pasando por distintas cosas hasta finalmente descansar de todos los acontecimientos vividos.

Todo comienza en el pueblo de Argoth, al sur de Vhasliond, un pueblo que suele ser azotado por el frio y poco conocido por los ciudadanos, ya que esta bastante escondido en las montañas, el pueblo goza de los pocos problemas, ya que al ser tan poco conocido, no pasan bandidos ni peligros, el pueblo esta amurallado aprovechando unas viejas ruinas de una ciudad que había anterior a esta.

Allí veía con ilusión a los guerreros que formaban la pequeña escuadra del pueblo, serian unos 6 guerreros, blandiendo unas espadas afiladas, unas armaduras plateadas y unos escudos con un emblema algo extraño, que hasta día de hoy no he llegado nunca a reconocer, el grupo estaba comandado por Niff, un veterano guerrero que según se comentaba, que ha vivido su vida detrás de un muro de una gran ciudad, algo que a el no le gusta comentar, tiene un gran liderazgo y nadie se atreve nunca a subestimarlo.

Pero poco duraría aquel pueblo, ya que, el ataque de unas bestias extrañas en las montañas hizo que el pueblo quedara reducido a unas ruinas que acompañaran al muro, seguramente, seria por eso que este lugar estaba tan abandonado, aunque se tardo mucho en que algo así volviera a pasar, la mejor noticia, no hubo que lamentar perdidas de personas, ya que todos pudieron huir, curiosamente aquellas bestias arremetían contra las construcciones y no contra la gente que vivía en ella, algo que hizo que la escapada fuera fácil, y que los guerreros no tuvieran que arremeter contra ellos.

Estuvimos días deambulando por los bosques fríos que rodeaban la gran montaña, íbamos comiendo de todo lo que íbamos encontrando por el camino y que cazaban los guerreros y algún que otro pueblerino, y las noches siempre tenia que haber algún soldado despierto para evitar que el grupo en si fuera atacado.

En una de esas noches, nos llevamos todos una mala sorpresa, los guerreros que defendían al grupo hasta llegar a alguna ciudad fue cambiado por unos hombres que vestían unos ropajes viejos y rotos, y el líder, que era mas notable, tenia una fina barba arreglada, un sombrero, y llevaba una espada en el costado, aquel hombre, empezó a separar a la gente del pueblo, hizo dos partes, a mi me puso en la parte ajena a mis padres, que estos no dejaban de mirarme preocupadamente, mientras que yo les miraba triste, ya que sabia lo que esperaba, y no falle, nos trasladaron a sitios distintos.

Mientras a mi me enviaron al Este, a ellos lo enviaron a otro lugar, nunca he llegado a saber cual, mis siguientes años fueron una tortura, ya que era un trabajo de esclavo, donde trabajaba para enriquecer a aquel gordo con sus matones, cada día azotaban a los esclavos incluido a mi, pese a no haber realizado ninguna acción negativa, después de los azotes eramos enviado a distintos lugares, alguno era poco tiempo, otro podíamos estar meses y años.

He llegado a ver de todo, desde ricos avariciosos e incultos hasta granjeros amables que necesitaban ayuda de gente, llegue a tener contactos con jóvenes de aquellas casas, ya que por mi joven edad parecía que llamaba la atención de los hijos y trabajadores mas jóvenes de los lugares al que iba llegando.

Cuando llegue a los 18 años, y después de aguantar las grandes palizas y torturas a las que era sometida, decidí aprovechar una ocasión, en una de las sesiones donde nos daban latigazos, aproveche el despiste de uno de ellos, que estaba mas atento a lo que hablaba su compañero a la acción que realizaba, que cogí el látigo, tire hacia mi y le propine un puñetazo que le dejo inconsciente en el suelo, el compañero, que acercaba la mano al látigo que tenia en el costado, le empece a dar latigazos hasta que cayo inconsciente en el suelo, con muchas marcas de latigazos y sangrando, empece a golpear a todo maltratador que encontraba a mi paso, y conseguir hacer escapar a todos los esclavos, ya que no había mucha gente, la mayoría, al parecer, fueron con aquel gordo de que recuerdo vagamente su nombre, se llamaba Margaoz, que tendría algún negocio importante, pues siempre deja con pocos hombres el lugar cuando se trata de algo importante.

Escape con algunos a una ciudad lejana, decidimos, evitar las ciudades cercanas por el motivo de que podría buscarnos allí fácilmente, yo fui hacia el norte, mientras que otros decidieron huir a otros lugares de Vashliond.

En mi camino llegue a una ciudad del norte, la gente portaba una vestimenta distinta a la que podías ver en otras regiones, y la mayoría, vestía ropa elegante, lo que parecía, una ciudad rica, eso si, no dejaban pasar a gente pobre, al menos, tuve problemas en la entrada pues llevaba ropa mugrienta, sucia y no llevaba nada encima, conseguí que no me cogieran y entrar.

Parecía que mi entrada armo revuelo, pues la gente no dejaba de mirarme y los soldados no paraban de buscarme, sabia que era cuestión de tiempo que fuera cogido, y no falle, ya pues al rato de unas horas donde buscaba un escondite, me encontró lo que parecía uno de los generales de aquella ciudad, lo primero que se me vino a la cabeza era la tortura que había sufrido anteriormente e intente escabullirme, pero con los reflejos rápidos que parecía tener ese hombre fue tarea fácil que me agarrara en mi mugrienta camiseta y me mirara fijamente, yo aguantaba la respiración, pensando que iba a meterme en la cárcel o cortarme la cabeza, aun que sin saber el motivo.

En ese momento me soltó y me puso la mano en el hombro, “¿De donde vienes?”, mi sorpresa fue grande, ya que no me imaginaba que pudiera hablar perfectamente mi idioma, mi contestación fue “De un lugar donde jamas volveré”, aquel hombre se me quedo mirando fijamente, y al rato me dio una contestación que no olvidare jamas “No pareces una persona que se merezca ser encarcelado, las buenas personas hay que tratarlas bien, y a las malas, hay que tratarlas mal, y destruirlas si puede ser” y después de decirme eso, me invito a entrar en su casa.

Entre en su casa, era una casa algo pequeña para lo que parece ser un soldado de bastante rango, allí vivía con su hijo, un joven de unos 12 años y su mujer, me acogieron durante varios días, hasta que, aquel hombre me hizo una pregunta bastante importante, “Tienes dos opciones, o seguir tu camino, o vivir con nosotros y enseñarte a como defenderte de aquellos hombres malos”, no tarde mucho en responder y aceptar su enseñanzas, por lo que ya me dio su nombre “Soy Kimaru Takehoma, General de esta ciudad” nunca olvidare ese nombre “Kimaru…”

Estuve varios años bajo sus enseñanzas, aparte de enseñarme como se blande un escudo para protegerse correctamente, las buenas posiciones, y el liderazgo, me enseño levemente el uso de la magia del agua, me lo enseño porque siempre me decía “Algún día, esta magia te podrá salvar de mas de un peligro inesperado, nunca lo olvides”, yo manejaba el agua de una pequeña fuente como si flotara en el mismo aire, transportándola y moviendolo hacia los lados, haciéndola que pareciera mas grande o volviéndola esférica, pero no avance mas de esas posiciones, ya que mi gran interés era defenderme con el escudo.

Después de esos años de aprendizaje, entre en la guardia de aquella ciudad, su nombre, “Takemo”, era una ciudad que no conocía en absoluto, pero por los años que he estado en esta ciudad, parece muy tranquila, englobada mayormente en la religión del norte, defendida por varios soldados, no solo con espada y escudo, sino encapuchados que utilizan la magia para fines evasivos o para atacar con fiereza.

Estuve hasta los 35 años en aquel lugar, hasta que, inesperadamente, mi mentor Kimaru fue encontrado muerto de forma natural en su casa, y cuando el murió, me echaron de la guardia, y el mismo alcalde de esa ciudad me invito a que me fuera, ya que, según el “no le gusta que un extranjero lidere una guardia”, algo que no llegue a entender, ¿estaría defendido por Takemo, y con su muerte han decidido librarse de mi?, no lo se, pero me toco viajar nuevamente a otro lugar, pero al menos, pude conservar un colgante, en forma de dragón introducido en una esfera, parecía que el dragón estaba cómodo en esa esfera y no quería salir, muchas veces Takemo lo miraba y me decía “Esto demuestra que los dragones son pacientes y esperan su momento para actuar… o al menos, esto representa este colgante”

Me dirigí al Este, donde seguramente ya ni me reconocieran, ya que mi rostro, y mi aspecto ha cambiado mucho desde aquel entonces, unicamente, me podrían reconocer por las cicatrices en mi espalda de los múltiples latigazos que recibía, pero ahora me puedo defender mucho mejor que antes, y por ello no voy a temer ya al destino, y seguiré las reglas que mi mentor me proporciono “A las personas malas hay que tratarlas mal, a las buenas, hay que tratarlas bien” y eso es lo que haré a partir de ahora.

Mientras me dirigía al este, me di cuenta, de que en el bosque alguien pedía a gritos auxilio, y la voz, me era del todo familiar, sin dudarlo corrí hacia la dirección de las voces, y mi sorpresa, es que la guardia de Takemo estaba acorralando a la madre e hijo de Kimaru… ¿Por que querían atacarles?, ambos estaban asustados mientras que uno de ellos, miraba fijamente a la pareja mientras hablaban en el idioma oriental, yo entendía muy poco pues nunca me fue enseñado, pero por el tiempo que pase en tierras orientales, llegue a reconocer algunas palabras, las que mencionaron ya la había escuchado en mas de una ocasión “¿Tus ultimas palabras?” y aquel soldado desenfundaba su espada apuntando a la pareja, que no sabia que decir mientras miraban con terror a la persona que tenían en frente.

Ni me lo pensé dos veces, ¿dejar morir a la familia de Kimaru?, ni en broma, también me dio a pensar, ¿La muerte de Kimaru seria obra de alguien?, no es normal que persigan a su familia, por lo que entre a escena, golpee en la cabeza a un soldado que estaba atento a lo que hacia aquel soldado, no le dio tiempo ni a reproducir un grito cuando caía al suelo inconsciente, entonces, rápidamente, cogí la espada y el pequeño escudo que blandía, y se lo puse en el cuello de aquel soldado, este, giro la cabeza para mirar quien le estaba apuntando con la espada, la cara estaba pálida, hasta que al verme, cambio la cara por completo, pasando a reírse a carcajadas, “¿Tu?, soldados, acaben con su vida”, al decir esto, cruzo los brazos esperando mi espantosa muerte, pero pronto se daría cuenta, que las enseñanzas de Kimaru eran superiores a las de ellos, pues en unos minutos, había acabado con los 4 soldados que quedaban, pues al creerse superiores, fueron predecibles y eso me dio una cierta ventaja en el combate, aquel soldado no creía lo que sus ojos veían, y sin decir nada, salio corriendo por el bosque, yo sabia que ese hombre solo causaría problemas, por lo que abrí una faltriquera que tenia con agua, y solté el agua y con la magia que me fue enseñada, lo traslade al pie, para que este acertadamente se resbalara, cayendo al suelo.

Corrí rápidamente hacia a el, para interceptar su posible huida, llegue antes de que el se llegara a levantar, y con la espada le di un tajo en la pierna, este cayo nuevamente al suelo, tocándose la pierna, mientras me miraba con cara de odio, “No escaparas” le dije mientras el se quedo totalmente blanco viendo que no tenia opciones para hacer absolutamente nada, de repente, en el bosque se empezó a escuchar sonidos de alguna bestia que se acercaba a la zona del altercado, con una sonrisa le dije “Dejare que la naturaleza haga lo debido…” y diciendo esto, me lleve sus armas, y salí corriendo, girando la cabeza vi una bestia bastante grande donde estaba aquel hombre, este, corría como podía desesperadamente, mientra recogía a la familia de Kimaru, se pudo escuchar un grito terrorífico que venia del bosque, de una persona, ¿el fin de aquel soldado?, si es así la naturaleza hizo lo debido.

Después de varios días andando con la familia de Kimaru en silencio, la mujer, mirándome decidió hablar, “Han asesinado a mi marido… no pude hacer absolutamente nada… y me acusan a mi…” Al oír eso, me entro un odio interno, ¿Quien pudo querer asesinarle?, le pedí mas datos.

“El alcalde de la ciudad no lo quería… al tener tan buenos tratos con la gente de la ciudad… lo veía como un enemigo… un estorbo… y llamaron a los soldados para que lo envenenaran… fue horrible…, Kimaru nos hizo una seña para que nos fuéramos… y así hicimos… pero nos siguieron… y querían matarnos… no lo entendíamos…”

Aquellas palabras hizo que viera la realidad de lo que podía ser… ¿buscaban que Takemo fuera una ciudad problemática para beneficiarse?, algo raro ocurría ahí, pero después de lo ocurrido, seria un suicidio intentar volver a entrar, porque con algo de seguridad seguramente alguien me hubiera visto, ya que esa ciudad gozaba de buenos luchadores evasivos, que siempre andaban por los bosques.

Prometí que eso no quedaría así, pues algún día volvería a aquella ciudad, y acabaría con aquel ambicioso alcalde y lo que había generado, que hasta ahora, no he podido cumplir, ya que parece, que las cosas andan peor por allí y por viajantes y aventureros, han catalogado esa ciudad como peligrosa, por lo que con mucha seguridad, hayan conseguido su objetivo.

Me instale en una casa abandonada en medio del bosque, la arregle, y la puse a mi gusto, viviendo con la tranquilidad de que pocas personas pasarían por aquí, y durante estos años nada ha fallado, parece un lugar tranquilo, donde las bestias tampoco se acercan, donde los objetos que están guardados en una habitación pertenecieran a un mago o druida, pues muchas cosas son hierbas o libros en un texto algo extraño, que jamas he conseguido traducir.

Con 40 años, mi vida daría otro vuelco, como siempre, me deja algunas sorpresas, espero que algún día pueda descansar de ellas y vivir la vida en el campo como me gustaría, viviendo en una pequeña ciudad del este, llamada Farhok, donde vivo actualmente, paso de ser una ciudad medianamente tranquila, con los típicos problemas de cualquier ciudad (ladrones y cosas por el estilo), hasta que un día recibieron el aviso del ataque de bestias que provenían de los alrededores del bosque, el aviso, fue proporcionado por un encapuchado, al que la cara no le pudieron ver, la escondía aparte de la capucha, con una mascara blanca, esto hizo que sonara la alarma, y al día siguiente, estuvieran todos en el lugar donde el encapuchado diría que salia la horda, dejando los otros flancos con menos personal en la batalla, yo me dirigí simplemente para mirar, a la parte Oeste de la ciudad, pues la Este era la que estaba mas vigilada, y el norte había muchos arqueros por lo que seria difícil su intromisión en la ciudad, pero ese lugar lo veía mas vació de personal, incluso, podía ver al que mandaba a la tropa, uno recién ascendido, algo que nose si es realmente lo que deberían haber hecho.

Estuvieron horas hasta que de repente, unos gritos espeluznantes sonaban desde los bosques cercanos, venían desde la parte este, norte y oeste, la sur, y segundos después de aquellos gritos, empezaban a salir, por la parte Este donde me ubicaba, cientos de orcos, montados en unas bestias que le hacían avanzar de manera rápida.

Yo veía los soldados que había dejado la ciudad en esta parte, y la verdad, no parecía que fueran a ir bien, pues eran la mitad frente al enemigo, veía, a aquel novato mirando la tácticas y se golpeaba la cabeza con la palma de la mano, mientras los que le veían, le empezaba a entrar el pánico pues no parecía que tuviera idea alguna de lo que tenia que hacer en este momento.

Pensé durante unos segundos, y una gran idea me inundo la cabeza, ¡poner escudos pesados y lanzas en primera fila!, rápidamente, como si fuera el general de la tropa, empece a gritarles para que se pusieran como les decía.

En principio, la gente me miraba con cara extraña, pues la verdad, no era muy conocido ya que no pasaba mucho tiempo en la ciudad, estaba mayormente en mi casa en el bosque, y eso hizo que de primeras nadie me hiciera caso, eso hizo, que el primer ataque se llevara a nada menos que a la mitad de la tropa, y ellos habían perdido unos 10 o 15, por lo que el combate se había torcido de manera no deseada hacia el enemigo.

Lluvias de flechas caían, y en una de esas lluvias, el general que estaba sin saber que realizar, como mandar, le impacto una flecha dejándolo en el suelo, inconsciente, algo que hizo sonar las alarmas, rápidamente, y sin que me dieran permiso, entre donde se ubicaba aquel general y empece a hablar con el estratega que tenia al lado, y empece a darles instrucciones, el estratega, pese a no conocerme, se quedo realmente impresionado por las ideas que le comentaba y le parecía correctamente, algunas fueron pulidas mientras se los contaba.

El enemigo retrocedió levemente poniéndose a pie del bosque, mandado por un orco, este blandía un hacha de batalla bastante grande y sucia, llena de manchas de sangre en su filo, en su cara, se podía ver las miles de batalla que había tenido, ya que sus cicatrices tenían tiempo o al menos eso parecía, era tuerto, y llevaba un escudo de una alianza que no llego a reconocer todavía.

Aprovechando la retirada parcial del enemigo, para seguramente atacar nuevamente en unos minutos, empece a mandarles a todos una táctica, que consistía, en que 13 de esos hombres, incluido yo, lleváramos los escudos pesados, para resistir la embestida enemiga, para luego, los hombres que llevaban lanzas pesadas pasaran en medio nuestra para encestar al enemigo y tirarlos, matándolos si es posible.

Después de tener la táctica preparada, el enemigo ordeno el ataque con un fuerte aullido, estos se lanzaron ferozmente hacia la muralla de los 13 hombres que se había montado en ese momento, parecían que no se dieron cuenta, de los hombres que habían atrás, pues fueron directamente hacia los escudos, algunos cayeron al suelo, pero la mayoría aguanto en pie, en ese momento, los 13 lanceros empezaron a encestar a todos los orcos que pillaban, los orcos no se lo esperaban, y empezaron a caer uno por uno, y rápidamente, el combate quedo espectacularmente igualado, pues eramos 26 contra 30 orcos que quedaban en pie, la gente, empezó a emocionarse y empezaban a pensar en la victoria que tenían mas cerca, muchos de ellos soltaron los escudos grandes, y sacaron de sus fundas unas espadas afiladas y empezaron a lanzarse hacia los enemigos que quedaban en pie, que en su mayoría iban a pie, pues lo de la primera embestida habían caído rápidamente, y sus monturas habían salido desperdigadas por el campo de batalla, huyendo a bosques cercanos.

21 fuimos al combate, mientras rápidamente, a 5 les ordene que cogieran ballestas y apuntaran a cualquier enemigo que intentara batir por la espalda a uno de los compañeros, la idea fue realmente buena, pues yo que estaba dentro de la batalla, con mi escudo y una espada, empezaba a ganar ventaja con la poca magia de agua que sabia usar, empezaba a hacer que los enemigos perdieran el equilibrio, y en ese momento, aprovechaba para clavarle la espada, mientras que los otros soldados, iban sin pena ni gloria, pues mientras que mataban a uno, solían morir por ataques de otros orcos cercanos.

La batalla duro horas, y finalmente, 3 hombres contra el líder de aquellos orcos, habíamos conseguido lo que practicamente parecía imposible, aquel líder, que parecía asustado, empezó a coger impulso para correr hacia el bosque, en ese momento, al darme cuenta de ello, use el poco mana que me quedaba de los anteriores golpes para hacer un charco, este al no darse cuenta se resbalo, corrí rápidamente y pude cogerle antes de que se levantara, y lo empuje afuera del bosque, donde estaban los 3 soldados que quedaban en pie, estos, se acercaron alrededor de el, y uno de ellos, le apunto con la espada en el cuello, y se disponía a matarlo, en ese momento, puse el escudo frente la espada de el, a sorpresa de todos los soldados que se me quedaron mirado impresionados.

Rápidamente actué, “Dejemos que muera honradamente, si es lo que quiere, vigilad por si sale corriendo, si hiciera eso, podéis matarlo, pero todo guerrero se merece una muerte en una batalla, el contra mi, sin trucos, sin trampas, dejad que se levante…”

El orco, me miro con ferocidad, y se levanto rápidamente, los otros, haciendo caso a mis ordenes, se pusieron alrededor del orco, cubriendo los flancos para que no huya, el espacio que habían dejado era de unos 50 centímetros, y los soldados no perdían de vista a aquel orco.

El orco miraba hacia todos los lados, y viendo a esta gente preparada por si huía, decidió, coger el hacha de batalla, y empezar el combate conmigo.

Empezó el combate, empezaron a volar golpes realmente certeros del oponente con mucha fuerza, mientras que yo me dedicaba a ver sus movimientos y bloquearlos, esperando ver el fallo para aprovecharme de ello, en pocos golpes, me di cuenta del punto débil del oponente, pues en cada ataque, siempre que iba a golpear, levantaba el hacha dejando libre el torso, dejando visible una parte de esa armadura destrozada una apertura, podía tener la opción de matarlo de una única estocada con la espada, por lo que me decidí a aprovechar esa ventaja en sus próximos golpes.

Aquel orco, siguió con sus ataques, y en uno de esos ataques, en vez de bloquearlo, decidí esquivarlo, y poniéndome en el torso del enemigo, le inserte la espada en aquel hueco, esto hizo que el orco soltara rápidamente el hacha de batalla, y cayera desplomado al suelo, los soldados se quedaron mudos y rápidamente, le hice un corte en el cuello para evitar que siguiera con vida.

Empezamos a mirar todos los cuerpos, cortandoles el cuello por si acaso seguía con vida, algunos seguían y morían en el momento de cortarles el cuello, luego miramos a los soldados, y podíamos comprobar que no todos estaban muertos, sino, había unos 10 inconscientes y mal heridos, rápidamente los trasladamos a la caseta poniéndoles en unas sabanas que habían puestas, y el medico que había allí, empezó a tratar sus heridas.

Fuimos, llevando a los enfermos a la ciudad finalmente, al castillo que había en la pequeña ciudad, allí esperaba, dos generales y el rey, que parecían algo nerviosos, al ver llegar a mi, y al estratega, y no aparecía el general, se temían lo peor.

Pero cuando empezaron a escuchar al estratega, quedaron sorprendidos, pues empezó a contarles todo lo sucedido y como les salve la vida de los ataques, el rey hizo que hablara yo, y empece a comentarle lo mismo resaltando algunos datos importantes, todos quedaron sorprendidos, empezaron a interesarse por mi.

Empece a comentarles brevemente mi historia, y quedaron sorprendidos cuando vivia en el norte, pues conocen ese lugar y saben que en estos momentos es un lugar bastante peligroso, por lo que, me llevaron con los otros 2 generales a la comida que tenían preparada por la victoria.

En esa noche, sin que me dijeran absolutamente nada, el Rey, en medio de la elegante cena, me llamo, y me puso enfrente de el, me obligo a arrodillarme, lo hice sin rechistar, y luego, con una espada algo vieja, pero bien cuidada, me señalo con ella, y me quede en blanco cuando empezó a hablar “Este hombre, se merece nuestra gratitud, su valentía, su manejo y sobre todo salvar a nuestros soldados de la mano de esos orcos, me a hecho ver que se merece ser alguien importante, por ello, le hago Lord de la ciudad de Farhok, para estar a nuestras ordenes, y luchar con esa valentía, llevar a la gente hasta la victoria y disfrutar de los grandes beneficios de este reino, y sobre todo, darle las gracias por su heroicidad, que no sera olvidada, y en la plaza de la ciudad, tendrás una figura con el nombre y lo que habéis conseguido en este día.”

Me levante, y un enorme aplauso se oía en aquella gran sala, la emoción empezó a meterse en el cuerpo, y agradecí al rey su confianza depositada en mi.

Desde aquel día, me suelo pasar mas por la ciudad, vigilando siempre que no ocurra nada, mientras voy cuidando a los habitantes de la ciudad.

Con 45 años, ya parece que la vida me ha dejado algo mas de tranquilidad, aunque sigo entrenándome con las enseñanzas de mi viejo mentor, y pensando en aquella familia rota por la codicia de aquella ciudad, pensando como les ira, no puedo olvidar tampoco otra cosa, que siempre he tenido en la cabeza… ¿estará mi familia bien?, es algo que nunca sabre, aunque espero algún día, tener familia de ellos.

– “Hay dos tipos de personas, las bondadosas, buenas que hay que tratarlas como se merecen, pues no buscan la maldad, y los traidores, asesinos y maltratadores que hay que tratarlos como tal, una muerte de esas personas solo entristecerá su propio ego” – Jordai Belenguer

Jordai Belenguer

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